"Teatro".  
     
 

En un pequeño teatro de todos conocido
me coloqué una tarde por detrás del telón.
Las luces en la escena, el salón concurrido
se descorrió la tela y empezó la función.

Con interés creciente, el público seguía
a los seres y cosas de un mundo de ficción.
De labios indecisos la elocuencia fluía
y todo era belleza y todo era color...

Yo, desde mi escondite, ví rostros maquillados,
fealdades y defectos, oí al apuntador:
aquellos dos actores eran viejos, cansados,
los ojos anegados de tedio y de dolor...

Terminada la fiesta, el público aplaudía
a los seres y cosas de un mundo de ficción.
Entre los bastidores, la belleza moría...
¡Pero tan pocos miran por detrás del telón...!