El payador.
recordando a Gabino

Era uno de esos días en los que Tomás tenía deseos de andar y andar...De caminar así nomás, sin rumbo fijo, sin pensar ni mirar carteles... Sólo de ir...
Así llegó a un barrio ignoto, de casitas bajas, con jardín adelante,alegría del hogar, jazmines y madreselvas...
Cansado, se sentó en un tronco viejo de un árbol cercenado hacía añares...Y ahora sí, miró el cartel. La calle, una cortada, se llamaba:" El payador"
-El payador...musitó
Pasaba una anciana, apoyándose, lenta, en su bastón.
-Se sentaba allí, donde Ud. está.dijo- a guitarrear y a cantar coplas para la rubiecita de aquella casa.
El era joven y lindo como Ud, muchacho.Todas las chicas del barrio se le acercaban suspirando, sonrientes y bien dispuestas. Pero él, nada, sólo le cantaba amores a la de la casa de las madreselvas. Aquella¿ve?. Pero la chica, aferrada a la verja, desde adentro, sólo miraba. Ella no salía sino con su padre o una vieja tía. Ni a la vereda, sola. Ni una amiga, tenía.Y ni una sonrisa ante los versos de amor a ella dedicados.
Todas las tardes, durante dos meses, le cantó el payador. Después, se fue del barrio.
Por veinte años, se fue. Nunca lo olvidamos.
Cuando volvió, me preguntó por la chica de las madreselvas.
Yo le dije - ¿La rubia bonita?¿ La SORDA?.Murió hace quince años.¡Pobrecita! De aburrimiento, quizás...
El payador me miró fijamente-no sé porqué- y se fue para siempre....¡Lástima! Cantaba lindo...
-¿Ud. sabe cantar, Señor?