|
El buzón es un duende
estático y riente
que se traga las cosas que se escribe la gente.
Se mantiene parado siempre en la misma esquina
en que el conscripto cita a la chica vecina.
Cuando me ve, la risa
de su boca burlona
se hace más amplia y hueca, más negra y compadrona,
por la carta que sabe escribiera yo un día,
aún dando por seguro que no la mandaría...
¡Ay! buzón
de la esquina de risa desdentada,
de este mensaje mío él nunca sabrá nada,
porque es vivo reflejo de mi alma y de mi mente
y la gente en las cartas no pone lo que siente.
Por eso, aunque "él"
espere, de largo pasaré
y junto a mis recuerdos el sobre guardaré...
Pero tú en esa esquina erguido seguirás
y con tu risa muda de mí te burlarás....
Este poema y quizás
mi actuación como comunicadora, me valieron el premio "EL
BUZÒN", OTORGADO POR EL "MUSEO "MANOBLANCA".
|