MIGUEL ÁNGEL (2)

Agosto. Plaza Vélez Sarsfield. Cerca de Chivilcoy, en un claro, se destaca, erecta, una túnica blanca.Un hombre pinta sobre la tela de su caballete. Estoy a sus espaldas.¿El modelo? ¡Un arbolito pelado!.Pienso: ¿Qué le ve?
.....Y me acuerdo de Miguel Ángel,ese pintor que un día les mencioné... Ese que pintaba sólo rostros...y almas...en el tiempo. Ese cuyo último éxito fue ¡una colección de veinticinco calaveras...!
Sin pensarlo, digo:
--¿Miguel Ángel?
No se da vuelta, pero escucho:
--¿Susana?
No me había visto, pero...¡sabía!
Me adelanto y veo su rostro: Es un muchacho, parecido a aquel Miguel Ángel que yo había conocido, ese genio loco ¿mago? quizás.... Parecido, sí, aunque algo más moreno...y mucho más joven.
Le pregunto: -¿Cómo supiste?
Siguió pintando, sin inmutarse y respondió:
--Era obvio.
Continuó copiando a su raquítico arbolito. Después de un largo silencio, mientras seguía en la suya:
--Mi padre te conocía. Me dijo de tu voz.
- (Mi voz, pensé: casi lo único que el tiempo ha respetado...)
Al rato, limpió el pincel, lo dejó e hizo un giro, como para disponerse a hablar. Me miró.
A mí se me aflojaron las piernas. Me tuve que sentar. Mis ojos sólo veían la tela, en la que el arbolito pelado se transfiguraba, crecía, se colmaba de hojas relucientes, de pimpollos
de flores..
No supe más. Parece que me quedé dormida. Me desperté cuando un chico chocó contra el banco, navegando raudamente en su patineta.
--Disculpe, Doña..
El arbolito-modelo- sigue pelado.
Y Miguel Ángel? Estará viajando.. Mostrando como, en el Universo,
nada se pierde
todo se renueva
y cada amanecer
es Vida Nueva.


Susana Casati de Ruiz