Cierta
vez yo ví un árbol
de magnolias cargado:
El tronco era rugoso,
el ramaje pesado
el follaje muy denso,
umbrío y perfumado.
En los brazos del árbol
como ofrendas había,
brillando como estrellas,
como fuentes enormes,
magnolias grandes, blancas,
carnosas y muy bellas.
Alguien me dijo entonces:
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-Este árbol es muy viejo,
por éso da esas flores:
cuantos más años tiene
cada año más inmensas,
cada año más hermosas...
Yo sé que soy añosa
y quiero dar más flores,
que arrojen más aroma,
que cada vez más grandes,
perfumadas, gloriosas,
hagan que el caminante diga:
-Este árbol es muy viejo,
por éso da esas flores:
cada año más inmensas,
cada año más hermosas. |